En Antofagasta nos topamos seguido con un perfil estratigráfico engañoso: bajo la costra salina superficial aparecen depósitos aluviales finos y arenas limosas no cementadas que se desmoronan al ser excavadas. Para perforar un túnel en estos suelos blandos no basta con una clasificación visual; se requiere una campaña de ensayos que determine la resistencia al corte no drenada, la deformabilidad y las presiones de poros esperadas durante el avance. Trabajamos con equipos de muestreo inalterado y CPTu para alimentar modelos numéricos que reflejen la realidad del subsuelo antofagastino, donde la presencia intermitente del nivel freático y la sismicidad de la zona 3 introducen variables críticas. Complementamos esta fase con ensayos triaxiales para definir envolventes de falla en condiciones consolidadas no drenadas sobre muestras extraídas a distintas cotas del trazado proyectado.
El parámetro crítico en suelo blando no es la UCS, es la resistencia al corte no drenada y su degradación cíclica bajo carga sísmica de zona 3.
